Esto lo escribí hace unos meses para una amiga. En realidad la historia la soño ella, así que por eso dejo abajo la dedicatoria que puse en su día. Si todo va bien iré poniendo más capítulos a medida que vaya escribiendolos. Espero que os guste esta pequeña introducción. ¡Gracías por dedícarle tiempo a leerla! y si quereis postead vuestra opinión, será un placer conocerla. ¡Suerte!
Hace mucho, mucho tiempo; en una tierra que ahora yace perdida de los ojos mortales, existió un reino donde hombres y dragones convivían en paz y armonía. Aunque no siempre fue así, pues antes de sus años dorados, las guerras entre humanos y trolls bañaron la tierra de sangre y muerte.
Aquellas tristes y duras guerras tuvieron lugar durante años, y cada día que pasaba las hacían más y más duras, sobretodo para los humanos. De complexión más débil, eran los que más sufrían las consecuencias de las duras y largas batallas con los temibles y sanguinarios monstruos. Sin embargo, cuando los humanos se replegaban huyendo de las fuerzas troll, los poderosos dragones descendieron de los cielos y frenaron el implacable ataque con garras, mordiscos, potentes coletazos y sus rugientes alientos.
Los sabios dragones habían observado a las dos razas por mucho tiempo, hasta que al fin se habían decidido a actuar a favor de una de ellos. Los trolls, seres sombríos, sanguinarios y asesinos no merecían su respeto, mientras que los débiles humanos parecían necesitarlos de verdad, y sus personalidades tan variadas se acercaban más a la bondad que a las sombras. Por ello, el rey de los dragones fue el primero en arrodillarse ante Numar, quien se convirtió en el primer verdadero rey humano.
Uno a uno, los dragones se entregaron a los humanos, sin embargo, no fue una maldición o una esclavitud como muchos podrían pensar. Los ojos de un dragón son muy sabios, y pueden mirar más allá de la carne y los huesos, pueden penetrar en el alma de las criaturas con la facilidad con la que un erudito lee un papiro. Y sus corazones, grandes y bondadosos, reconocen la verdad, y por esas razones, cada uno de ellos eligió al humano que más se amoldaba a su personalidad y sus deseos. Juraron así pues lealtad incondicional a sus hermanos de sangre humanos, y ante todo, prometieron protegerlos hasta la muerte.
Fueron épocas bellas, de paz, armonía, canciones, fiestas y felicidad. Las vidas de los humanos eran más longevas y disfrutaban de la vida a cada segundo como si fuese el último. Mientras, los dragones gozaban de una vida mortal junto a sus fieles compañeros. Tras años y años de inmortalidad, los poderosos seres estaban cansados de ser observadores en un mundo donde las demás razas morían. Les parecía increíble ver los lazos que se creaban entre ellos, y con su juramento consiguieron comprender los entresijos de la mortalidad: La muerte obligaba a los seres a vivir, a aprovechar cada segundo, a crear lazos afectivos con quienes merecían su cariño y respeto, con quienes querían pasar su tiempo de vida. Y es por esto amigos, que los dragones quisieron compartir sus vidas con los humanos. A cambio de unas vidas largas, que les regalaban más tiempo para aprovechar, los humanos otorgaron a los poderosos dragones la mortalidad.
Cuando el humano de un dragón estaba cerca de la muerte, éste se mantenía a su lado a cada segundo, compartiendo sus últimos días, horas, minutos y segundos de vida, regalándole el calor de su compañía y de sueños repletos de recuerdos y cálidas sensaciones de paz, pues los dragones tenía muchos poderes además de su aliento mágico. Una vez que el humano moría en paz, el dragón velaba junto a su tumba durante 7 días y 7 noches, inmóvil e impasible, y una vez pasado este tiempo, alzaba el vuelo hacia lo más alto del cielo y se perdía entre las nubes para jamás regresar.
Muchos dicen que ascendían a los cielos de los que provenían, pues los creían hijos de los dioses, otros que volaban a páramos lejanos a morir en paz, y la mayoría, que esperaban a que el espíritu de sus amos despertase y saliese de su cuerpo mortal, y entonces lo guiaban al más allá, donde seguían acompañándolos eternamente.
Sea como fuere, aquellos dragones grandes y poderosos no volvían al reino de Drakonis, el lugar del que hemos estado hablando todo el tiempo, y eran sus descendientes quienes debían hacerse cargo de ayudar a los humanos y protegerlos, pues aunque los trolls fueron expulsados del reino, los dragones sabían que aquellos pérfidos seres acechaban desde las tinieblas, esperando el momento idóneo para atacar.
Mas como suele pasar, la historia se convirtió en leyenda, las leyendas en cuentos, y los cuentos en supersticiones, y así los trolls pasaron a ser poco más que una representación del mal para los humanos, que los olvidaron y se dedicaron a construir ciudades, cuidar de los bosques y campos, formar familias y vivir en paz y armonía junto a sus amados dragones, quienes, a pesar de que el tiempo pasaba, no olvidaban jamás la razón de su existencia: proteger a los humanos.
Nuestra historia comienza hace muchos años, tantos que los historiadores jamás relataron nada acerca de lo que aconteció en este reino. Sin embargo, este lugar mágico aun existe amigos míos. Este libro es solo un pequeño relato de lo que aconteció a Courne, un joven de nuestro mundo, que consiguió encontrar el camino a este reino. Pero no, no caminó kilómetros y kilómetros hasta encontrar una cueva secreta, o viajó durante años para caer por un foso y aparecer en las verdes praderas de Drakonis. Courne “solo” soñó, y digo solo porque, hoy en día queridos amigos, los sueños son un privilegio. Si algún día, cuando vayáis a acostaros y tengáis ganas de vivir aventuras grandiosas mientras dormís, recordad este libro, estas humildes páginas. Cerrad los ojos e imaginad como solo vosotros podéis. Dejaros llevar por el silencio, la paz; transportaros lentamente a Drakonis, sentid su brisa fresca, la hierba en vuestros pies, y entonces, mentalmente, abrid vuestros ojos y soñad, pues habréis conseguido entra en un reino fantástico donde vosotros seréis los protagonistas de vuestras propias historias.
Recordad siempre que: “La Imaginación es la llave al mundo de los Sueños”
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Para Ana Cubiña Fabel.
Por ser la primera en soñar Drakonis.
Por compartir sus sueños conmigo.
Por permitirme escribir sobre ellos.
¡¡Gracias!!
Historia completa ya!!! no puedes dejarnos con la miel en los labios hermanito