Como inicio a una serie de relatos que espero encadenar en un futuro, he terminado este anoche. No he tenido tiempo de corregirlo a fondo, pero si encuentro alguna falta o error intentaré editarlo para corregirlo.
Esta semana subiré la segunda parte del relato sobre Warhammer, si todo sale como espero.
Para mi tiene mucho significado y valor este relato que os pongo ahora. Intenté reunir varias cosas de varios sueños, deseos e ideas que tenía pensadas para unos relatos importantes que pensába escribir hace mucho.
Espero de verdad que os guste
¡suerte!
Raudo como un relámpago recorrió los senderos del espeso bosque. El atardecer despunta al otro lado de las ramas y flores, proyectando cientos de sombras en cualquier lado. El verde del bosque se había tornado naranja y un dulce aroma como a miel le embriagaba por completo. La primeras hadas que lo vieron se apresuraron a seguirle revoloteando a su alrededor divertidas, mientras las más vagas se desperezaban sobre las hojas y se echaban para dar una ultima cabezadita antes del anochecer.
Su carrera no cesó hasta que los últimos rayos de sol desaparecieron y el bosque se tornó oscuro. Precisamente justo cuando llegó a su objetivo, el Lago de la Luna.
Las primeras estrellas comenzaron su titilante brillo poco a poco, como cada noche. Mas esta vez algo era diferente. Todas brillaban con un fulgor y una energía increíbles. Aunque no había luna, era posible ver con claridad bajo la luz de aquellos hermosísimos astros.
Lentamente, el joven elfo se descalzó y humedeció sus pies, mientras conversaba con las disparatadas hadas que danzaban a su alrededor y sobre la superficie del lago, brillando dulcemente con un colorido muy característico. Las había rojas y azules, verdes y amarillas, naranjas y violetas; y sin duda no se trataba de una coincidencia pues aquellos colores decían mucho de su personalidad.
Sin embargo, lo que todos esperaban sucedió antes de lo previsto. Sin previo aviso, una luz inmensa y deslumbrante apareció en un arco sobre sus cabezas. La noche pareció vibrar y el cielo simuló expandirse mientras la luna aparecía lentamente en lo alto de lago.
Boquiabiertos, el elfo y las hadas observaron el acontecimiento único, disfrutando cada segundo de que bellísimo espectáculo. La luna creciente se iba agrandando poco a poco, acercándose cada vez más a su forma llena cuando de repente ocurrió algo insólito.
Justo cuando el astro alcanzó su forma llena, un rayo de luz calló sobre el lago. Justo en el centro, el agua empezó a burbujear y arremolinarse en una espiral que giró vertiginosamente rodeando el rayo de luz y abrazándolo, convirtiéndose pronto en una columna de agua cristalina. Una luz plateada comenzó a brillar en su interior cuando, inesperadamente el agua estalló en cientos de gotas que dibujaron hermosos arco iris en el aire.
La imagen de una mujer apareció en su lugar. Sus cabellos plateados pendían sobre su pecho, cubierto por una toga de un blanco brillante y de la seda más suave que el elfo había visto nunca. Su rostro era agradable y alegre, su piel tersa y brillante, de un color plateado tan poco común que contrastaba dulcemente con sus hermosísimos ojos ambarinos.
La joven miró a los ojos al sonriente elfo. Este no era su primer encuentro. De hecho, esta vez él estaba aquí por petición de ella. Lua estiró sus preciosas alas blancas y caminó sobre el agua en dirección a su amado con paso firme pero rápido, pues el tiempo apremiaba.
Liam la esperó pacientemente y la recibió con un fortísimo abrazo y un beso mágico que los hizo estremecerse, mas la luna pronto volvería a menguar y su amada tenía algo muy importante para él.
- Queridisimo Liam- susurró el bello ángel mientras lo miraba fijamente a los ojos- finalmente ha sucedido lo que esperábamos, y aunque no puedo quedarme mucho tiempo, he venido a entregarte el fruto de nuestro amor.
El elfo palideció de asombro y abrió al boca en un gesto muy cómico que hizo sonreír a la hermosa mujer.
En sus manos, brilló de nuevo la luz plateada y tras un vigoroso estallido, dio lugar a un hermoso bebé que dormía plácidamente, arropado en sábanas blancas de la misma seda que la toga de Lua. Sus cabellos eran dorados como los de su madre y su piel brillante y pálida.
-Se llama Nora mi amor. Sabes que no puede quedarse conmigo, aunque tendrá nuestras bendiciones por siempre, su esencia está ligada a éste mundo. – Con mucho cuidado, Liam aceptó entre sus brazos a su hija- Se que vas a cuidarla tan bien como la cuidaríamos los dos juntos amor mío… espero que cuando crezca se convierta en un ser digno y que los dos podamos sentirnos orgullosos de ella.
-Sin duda la vida le deparará un destino poco común. – el elfo acariciaba con sus dedos el rostro de la pequeña mientras susurraba con cariño su nombre.
La imagen de Lua parpadeó un instante, pues su tiempo se agotaba, y ambos se miraron desesperadamente, pues ninguno deseba separarse del otro.
-Dale esto cuando lo creas conveniente amado mío- el ángel se quitó del cuello un collar de plata en forma de corazón y lo colocó sobre la sábana de Nora.- Hasta entonces velaré por ella en sus sueños. Te amo queridísimo Liam, no lo olvides nunca.
El elfo intentó decir algo pero los labios de Lua callaron cualquier palabra. Lentamente la luz se fue apagando, junto con la luna. Y cuando la luna llegó a su posición de nueva, la imagen del ángel había desaparecido, el brillo de las estrellas había vuelto a la normalidad, y Liam sostenía a su pequeña en brazos mientras miraba al cielo.
Una pequeña lágrima descendió por la mejilla del noble elfo, mientras susurraba a las estrellas con la esperanza de que su amada escuchase sus palabras. Mientras, las hadas volaron y se colocaron alrededor observando con asombro a la pequeña. Unas decía que era una simple elfa, otras que se trataba de un ser celestial… y otras más antipáticas argumentaban que mas que una niña parecía una vela de tanto que brillaba. Sin embargo todas, lo admitiesen o no, temblaron de emoción al ver la escena, y sabían que aquella niña n era normal, y que su destino sería muy importante.
-Vamos pequeña mía- dijo Liam acariciando nuevamente el rostro de su hija- tu futuro te espera…